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Estación Turrialba

Reseña Histórica de Bomberos Turrialba

En Turrialba se tiene noticias de la creación de un Cuerpo de Bomberos Voluntarios, con el auspicio del Banco Nacional de Seguros, en 1932, cuando el 25 de enero un grupo de veintiún ciudadanos turrialbeños se reúnen con don Noé Alvarado, tercer jefe de Bomberos de San José, enviado especial de dicho Banco para tal fin. Por mayoría de votos y por un año, se eligió a los señores: presidente y primer jefe, José Luis Salas; secretario y segundo jefe, José Fernández; vicepresidente: Lucas Ramírez; tesorero: José Rafael Gómez; prosecretario: Víctor Manuel Arias; primer vocal, Antonio Brenes; segundo vocal, Rafael Piñeres; tercer vocal, Manuel Miranda y cuarto vocal, Manuel Rojas. Además asistieron como socios fundadores los señores: Pedro Brenes, Luis Steel, Gilberto Cortés, Max Ancheta, Juan Girald, Joaquín Rodríguez, Marco Tulio Murillo, Juan Rafael Chavarría, José María Campos, José María Araya, Juan Carvajal y Ovidio Fernández.

Lo anterior fue de pleno conocimiento del Director del Banco Nacional de Seguros y de la Jefatura Superior de Bomberos, pero se ignora la resolución final del Banco, el apoyo municipal y del pueblo, lo que sí es cierto es que la iniciativa fracasa. Se deduce que en ese momento era prioridad para el banco, auspiciar estaciones en los puertos (Puntarenas y Limón) y la capital, pues ahí se desarrollaba en ese entonces el mayor crecimiento económico de Costa Rica, y era en la capital donde se debía combatir el incendiarismo, por otra parte, Turrialba sólo representaba una estación más del ferrocarril, no había un crecimiento económico, ni de la población importante y el incendiarismo no fue un problema en la zona. También se agrega a esto que había en este lugar tantos beneficios como en cualquier otro lado del país, lo que tampoco era motivo de resaltar y tal vez sus dueños no le dieron importancia al hecho de tener una estación de bomberos cercana a sus bodegas de café o no tenían el poder político para lograrlo.

Un segundo intento conocido, por formar un Cuerpo de Bomberos se da, según Salazar (+1970) y Torres (+1988), en mayo de 1945, cuando don Carlos Monestel, injustamente llamado “Rata Loca”, después de hacer algunos contactos con el Cuerpo de Bomberos en San José, recibe algún tipo de instrucción y equipo menor, para establecer el Cuerpo de Bomberos en Turrialba. El mismo se estableció, en una bodega propiedad de Jesús Pazos, junto a su fábrica de refrescos, frente a lo que es hoy el Banco de Costa Rica. El Capitán Monestel, fue acompañado por veinte ciudadanos, entre ellos estaban los señores; “Melo” Salguero, Juan Zeledón Oconitrillo, Aquiles Cedeño, Guillermo Solano, Neúfito Dodero, Fabio Zamora, Samuel Cervantes, Carlos Meléndez, Carlos Ramírez y Amadeo Ramírez y el mudo Melanio. El principal equipo contra incendios que se contó fue un mulo y un carretón prestados, al que le montaban dos estañones que llenaban de agua del Río Colorado, algunos baldes, cuerdas y hachas pequeñas, luego don David Pérez presto su carro a la renaciente labor. Su única alarma consistió en un pequeño incendio en una bodega de leña del Ingenio Aragón. Al igual que sus antecesores, el motivo de su desaparición se ignora, considero el poco o ningún apoyo municipal (el señor Monestel fue quien hizo los contactos) y del comercio, sumergido en una crisis que le imposibilitaba invertir en este tipo de iniciativas, así como los pocos recursos económicos del cantón y del país en general a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, como factores que dieron al traste con este proyecto, el ciudadano turrialbeño se vio obligado a preocuparse más por su sustento y no por un servicio social no remunerado y en ese momento menos prioritario. A esto agregamos otros factores, como la poca instrucción bomberil y la mofa muy marcada de los conciudadanos.

El tercer intento, nace con la revolución de 1948, al iniciarse ésta el 1° de marzo, mucho joven se alista en uno u otro bando a defender sus ideales, dos meses después (8 de mayo) los revolucionarios triunfan y la Junta Fundadora de la Segunda República, Presidida por José Figueres Ferrer, asume el poder dieciocho meses. Por disposiciones superiores, a un grupo de jóvenes del bando ganador se les asigna patrullar la Ciudad de Turrialba, ante el rumor de un alzamiento contrarrevolucionario. El grupo utiliza la Escuela John D. Rockefeller (hoy Escuela Genaro Bonilla Aguilar) como cuartel, lo forman; Capitán Eduardo Arana Wehh, Elías Loaiza Acuña, Genaro Ramos Ovares, Carlos Solano Salazar, Franklin Stenet Jamienson y César Monney Araúz.

Durante su gestión, al Capitán Arana, de formación militar en West Point (EUA), se le ocurre formar una Escuela de Cadetes en Turrialba, pero la idea no encuentra eco en la Junta Fundadora, dado que dentro de sus objetivos está convocar a una Asamblea Constituyente, donde se destaca, entre otras cosas, la abolición del ejército. Ante esta justificada negativa y disipación de los aires contrarrevolucionarios, el Capitán Arana Wehh, propone a sus compañeros la formación de un Cuerpo de Bomberos, lo que tiene buena acogida, la intención era servir y dejar un legado al pueblo turrialbeño. Se hacen los primeros contactos con la municipalidad por medio del regidor don Rafael Quesada Casal (1948-1949), insigne persona de una amplia visión al futuro, quien la historia se encargaría de designarlo, por méritos propios, como uno de “Padres del Cuerpo de Bomberos de Turrialba” por su trabajo antes y después de la fundación.

A lo largo de más de un año la idea poco a poco fue tomando forma, gracias en parte a los intentos anteriores; dieciséis años atrás y recientemente con el señor Monestel y en muy buena parte a don Rafael, quien no sólo dio a conocer la idea a sus compañeros, sino que inició gestiones y negocio con las autoridades del INS la instalación de los apagafuegos. En el otro frente los excombatientes hacían lo suyo; básicamente en tres aspectos; divulgando la idea y reclutando personal, manteniendo la unión y moral del grupo e instruyéndose en orden cerrado y disciplina, a cargo de Arana Wehh, únicos aspectos en los que se podía avanzar, porque en materia bomberil no había instructor.

El Profesor Omar Salazar Obando en la Monografía de Turrialba nos transcribe una sesión histórica para el Cuerpo de Bomberos, del Municipio transitorio del 14 de julio de 1949;

Artículo XV. Contempladas las dos notas del Instituto Nacional de Seguros y del Primer Comandante de la Compañía de Bomberos, sobre la conveniencia de establecer en esta Ciudad un Cuerpo de Bomberos, se acuerda: Manifestarles que esta Municipalidad muy complacida contempla las posibilidades de ese urgente servicio y por su parte, con mucho agrado ofrece el local que puede facilitar con ese objeto rogándoles recabar la opinión de don Raúl Pacheco acerca del local que se dispone, y que él vio.” Menciona el texto posteriormente: “…la inauguración del Cuerpo de Bomberos de esta Ciudad, que posiblemente sea el 15 de setiembre próximo o antes si así lo dispusiera el Instituto Nacional de Seguros…

Es así como se fija el 15 de setiembre de 1949 como el día de fundación. El Instituto Nacional de Seguros (INS) aporta el personal, camiones, equipo, capacitación y mobiliario, la Municipalidad el local y algunos servicios básicos, alianza que se mantiene con altos y bajos hasta el año de 1974 cuando el edificio es trasladado al INS.

El señor Edwin Salazar Obando, también conocido con los apellidos Obando Amador, es el otro “Padre del Cuerpo de Bomberos de Turrialba”, título que se ganó con sobrada solvencia; por su trabajo, arrojo, honestidad, sinceridad y amor al prójimo dentro y fuera de la institución, en sus más de treinta años de servicio no sólo por la cantidad, sino por la calidad de los mismos. Llegó a la institución a menos de tres meses de su fundación, invitado por un amigo, pero hizo desde un inicio, como suya la lucha de los excombatientes; nombra en su obra inédita “Recuerdos de un Bombero” como la instrucción básica era el orden cerrado en la Escuela John D. Rockefeller, todos los días a las 5 de la tarde y de instrucción bomberil nada por la falta de un instructor en la materia. Resalta de ese grupo de edades entre los 18 y 20 años; la sencillez, amabilidad y el compañerismo de todos sus elementos que lo vieron como un igual desde su llegada.

El 10 de setiembre se realiza un baile organizado por los futuros bomberos en el Club Social El Rancho a las nueve de la noche con la Orquesta de Lubin Barahona y sus Caballeros del Ritmo, como preámbulo de lo que sería los actos del día 15. En él se dieron cita Oficiales y otros personeros del Cuerpo de Bomberos, así como gran cantidad de público que eligió a la Señorita Montserrat Royo Solano, como la primera Madrina de la naciente Compañía.

Los iniciadores turrialbeños vestidos de pantalón caqui y cascos de cartón se dieron cita desde tempranas horas en la Jefatura Política del día 15, los diferentes actos dieron inicio a las 10 horas: Desfile con la participación de escuelas, bomberos y unidades procedentes de San José, discursos, el tradicional bautizo a los nuevos bomberos, almuerzo en el Club Social El Rancho con mucha alegría, bromas, llantos y borrachera, sin dejar de lado la seriedad del juramento recién hecho.

Los 17 hombres que orgullosamente iniciaron labores como bomberos voluntarios ese esperado 15 de Setiembre de 1949 en la Sub-Estación Nº 7 de Bomberos de Turrialba son:

Eduardo Arana Wehh.

Marco Antonio Avendaño Rodríguez.

Juan José Campos Ramos.

Gonzalo Castillo Sánchez.

Elías Loaiza Acuña.

Rafael Ángel Matarrita Chacón.

César Monney Aráuz.

Elías Loaiza Acuña.

Hernán Mora Solís.

Rodrigo Morales Morales.

Danilo Quesada Castro.

Víctor Manuel Ramírez Alvarado.

Rodrigo Morales Morales.

Genaro Ramos Ovares.

Edwin Salazar Obando.

Genaro Ramos Ovares.

Abel Sáenz Rojas.

Carlos Solano Salazar.

Franklin Stenet Jamienson.

Fernando Villalobos Zamora.

Acompañaron a estos hidalgos, en la sección permanente los señores:

Jefe de Estación.

Teniente Guillermo Romero Montoya

 Víctor Manuel Villalobos Alvarado
 Héctor Manuel Méndez Padilla

Como dato curioso para unos, aclaración para otros y prueba para los más escépticos: a la subestación y Compañía de Bomberos de Turrialba se le asignó el número 7, no por ser la séptima en fundarse, sino por ser fundada fuera de la capital. A la Central (1929) se le dispuso, lógicamente el número 1 con rango de Estación, las demás eran Subestaciones; Barrio Luján y Barrio México, ambas fundadas un mismo día de 1947, les determinaron los números 2 y 3 respectivamente. El número 4 se reservó para una Subestación a fundarse en un futuro en la capital, esto recae en la Subestación de Guadalupe en 1963. Puntarenas (1933), segunda en fundarse, recibe el 5, Limón, fundada en 1937, pero pasa al INS en 1947, se le asigna el 6, Turrialba, primer cantón que no es parte de la capital o cabecera de provincia, le adjudican el famoso 7 y no el 6 como sería por orden de fundación. La apreciación de que el Aeropuerto La Sabana, fue el cuarto Cuerpo de Bomberos en fundarse en el país, es erróneo, porque el INS no es hasta 1977 que asume el combate y prevención de incendios y otros en un aeropuerto con la creación de la Estación Bomberos del Aeropuerto Juan Santamaría, anteriormente esa función la desempeñaba Aviación Civil, además el mencionado Aeropuerto La Sabana no contó con un Cuerpo de Bomberos, eso lo cubría La Central y Barrio México.

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