Historia de las Estaciones


Historia del Cuerpo de Bomberos Naranjo

 

El 06 de febrero de 1952 ocurrió un incendio que devastó la cuada principal de la ciudad naranjeña. A falta de bomberos que combatieran el siniestro, son convocados los de las ciudades de Alajuela y San José, los que arriban a la comunidad más de una hora después, encontrándose a los vecinos que se enfrentaban valientemente con sus pocos recursos al implacable fuego.


En estos lejanos tiempos la ciudad no contaba con hidrantes, ni tomas de agua, motivo por el cual los bomberos, para atacar al furioso incendio, se ven obligados a recurrir a la escasa agua de la pileta de la fuente de la Gruta de Lourdes, al costado norte del Templo Parroquial.


Terminado el arduo trabajo y tras despertar de la tremenda impresión que causó el fuego, los vecinos preguntan al Capitán Franklin Meléndez, a cargo de la emergencia: ¿Cómo era posible que ese poco de agua hubiese bastado para trabajar por más de 20 minutos?. A lo que el Jefe contestó que él tampoco lo entendía, pues había calculado que aquello no rendiría más de cinco minutos. Hecho que fue catalogado y archivado por los abuelos como un milagro.


A causa de este incidente, un grupo de ciudadanos preocupados gestiona ante el Concejo Municipal que se solicite al INS la instalación de una Estación de Bomberos. La respuesta se recibe pocos días después, cuando la Junta Directiva del Instituto notifica que será creada una Subestación de Bomberos en un plazo no mayor de 60 días, proyecto que se ve truncado por falta de recursos económicos en las finanzas del municipio.


Para 1960 renace en los naranjeños el sueño de contar con su propio Cuerpo de Bomberos, idea que se ve afianzada en los argumentos del crecimiento en el número de viviendas y en la existencia de varios Beneficios de Café.

 



 

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